Frase

"No te empeñes en curar tu enfermedad; tu enfermedad viene a curarte" Carl Jung

Cuidados en el embarazo. Liga para la Libertad de Vacunación.

CUIDADOS EN EL EMBARAZO. 

Dra. María Fuentes Caballero. 

Este artículo ha sido publicado en el último número de la Revista Documentos para la Reflexión (Liga para la Liberta de Vacunación) dedicado al embarazo y parto. Enlace a la revista, aqui.

“La unión simbiótica tiene su patrón biológico en la relación entre la madre embarazada y el feto. Son dos y, sin embargo, uno solo. Se necesitan mutuamente.”” E Fromm.


Qué significa cuidar? Cuidar...curar…según la RAE:

"cultivar, guardar, proteger del daño o desgaste, poner atención y esmero.

Los cuidados del embarazo…los cuidados de la madre…los cuidados de la criatura,..los cuidados de parto-nacimiento…los cuidados de la crianza….los cuidados de la vida de quien nace, y quien le ayuda a nacer. Nunca pueden desligarse del cuidado- en el sentido ecológico y holístico- por la tierra, por los ritmos, por las relaciones, hábitos, creencias, expectativas, recursos, entorno sociopolítico.

Es tan obvia esa realidad que parece gratuito tener que volver a escribir sobre ello. Se está creando una nueva especialidad en los últimos años: salud perinatal se le llama.

Ya en los noventa , el Primal Healt Center creado por Dr Odent en Inglaterra, avanzó multitud de investigaciones al respecto, aunque aún no se le llamara así. Su obra Santé Primal (Odent, M. 1987) en los 80, avanzaba el inicio de esa especialidad. No es casual que l@s profesionales que en primer término nos hemos ocupado de la salud perinatal seamos profesionales que hemos pasado muchas décadas atendiendo embarazos y tambien atendíamos los  partos- nacimientos, los postpartos y las lactancias-crianzas. En mi caso-como otros muchos- siendo médica de familia, tambien he seguido de cerca la salud de esa criatura y del  binomio madre-bebé a lo largo de meses y años….muchos años. Llegando a atender ya a la siguiente generación –l@s niet@s-  Con lo cual tenemos una información verdaderamente holística y privilegiada- en parte compartida-, en parte aún por desarrollar(Fuentes,M. 2021)

La conclusión más clara de todo ello es sencilla y obvia: todo cuanto acontece en la madre, revierte en la criatura. Esa es la síntesis del concepto de salud primal, y salud perinatal: Se está incidiendo en la salud del momento del embarazo en la madre, pero sobre todo, se están sentando las bases del diseño de la salud para toda la vida de esa criatura..

Estamos en el momento de mayor “control médico de embarazo” de la historia. Tambien el de mayor yatrogenia. No necesariamente del mayor cuidado. Porque el cuidado implica protección, Y no se prioriza en la asistencia al embarazo en los centros privados o públicos la necesidad de  proteger a la unidad madre-bebé de la multitud de agresiones que llegan  del exterior.

La epidemiología nos cuenta algunos datos:

-ansiedad en el embarazo, implica la génesis de una personita que tendrá muchas posibilidades de sufrir ansiedad crónica a lo largo de su vida.

-traumas en el embarazo, van a marcar la psique de la criatura tras el nacimiento, y para siempre.(Maté, G.2014)

-traumas en el nacimiento, como el abandono, cambiarán la secuencia del ADN en la criatura de manera indefinida.

-tóxicos mediambientales inciden de manera rotunda y seria, y hasta grave en la criatura a traves de la alimentación, jabones, ropa, plásticos, cosméticos, aire (Olea,N. 2022)  

-vacunas actuales en el embarazo, y fármacos innecesarios, y tóxicos. (Uriarte,X,1998).

De prácticamente nada de todo esto se ocupa actualmente el seguimiento del embarazo y sus protocolos. Y sin embargo, es lo que con mayor impacto incide en la salud de ambos. La inmensa mayoría de las mujeres-familias, no conocen lo insustituible de una alimentación ecológica. No basta con resumirlo en una “alimentación equilibrada, mediterránea” y añadir Yodo y vitaminas. Tampoco se las informa  de cómo protegerse de los impactos del stress,  ni de cada una de las variables arriba señaladas.

Tampoco de muchos otros: el stress de todas las embarazadas. La sobrecarga laboral, el stress económico y/o familiar, la frecuente soledad, la casi ausencia de preparación para el parto-nacimiento, el exceso de ecografías, vacunas sin eficacia demostrada, con el riesgo añadido de sus efectos secundarios,

Si de verdad queremos proteger, y  cuidar a la embarazada y su criatura, otra de las cosas a tener en cuenta y de las más efectivas seria romper su aislamiento. Ponerla en contacto con otras futuras mamás, ayudarla a forma parte de un grupo de embarazadas, un grupo de familias y  futura crianza que esté dirigido por alguien realmente capacitad@, con una experiencia y visión holíistica del tema, que pueda:

Informar de sus necesidades físicas y psíquicas,  y derechos sociales y sanitarios. Escuchar sus preocupaciones, dudas, y necesidades. Respecto a embarazo, parto, lactancia y crianza.

Contactarla consigo misma a través de la conciencia corporal y técnicas básicas de relajación.

Ayudarla a visibilizar hasta que punto su compañero-a está involucrad@ o comprometid@ con el proceso y qué necesita ella/bebé al respecto. Y mediar para que eso se lleve a cabo.

Ampliar su red de apoyo en sus iguales, amigas, familia, redes de mujeres-salud y de familias-lactancia-crianza.

Ayudarla a reconocer sus creencias, indagar en sus miedos, y entrenarles para que todo ello no sea una limitación, una trampa,  sinó un trampolín para lo que viven y han de vivir. 

Cuidar debe darse antes y durante el proceso de curar. Si cuidamos la vida desde sus inicios en la gestación, y ayudamos a la población a hacerlo hasta que se transforme en una auténtica pandemia, la curación casi no se hará necesaria, o sucederá por sí sola. Si cuidamos la Vida en el planeta en su conjunto, sucederá lo mismo que en los humanos: la autorregulación se dará para bien de tod@s. 




BIBLIOGRAFIA

Fromm, E Y sereis como dioses.2011.Paidos .Barcelona

Fuentes Caballero, M. Gestación, nacimiento y crianza desde el sur.2021. Ed Icaria, Barcelona.

Maté, G. 2011.In the realm of hungry ghosts.  Ed. North Atlantic Books. Tebeosfera.

Odent,M. Santé Primal.1987.Ed.Payot. París.

Olea, N. Liberate de tóxicos.2024.Ed.RBA.Barcelona

Porta, M. Epidemiología cercana.2022.Ed. Triacastella. Madrid.

Ruiz Velez Frias, C.2003. El bebé, nuestro protagonista. Autoedición A.Nacer en casa.

Uriarte, X.1998.  Inmunidad o vacunas. De las verdades y los riesgos..Editorial Joseph M. Martorell.Barcelona.

Wagner, M. Fish can`t see water: the need to humanize birth MD.International Journal of Gynecology and Obstetrics, 75, supplement s25-37, 2001



Febrero 2026.Arcos de la Frontera. Cádiz.


Hacia un acercamiento holístico a la salud como patrimonio. Revista PH118 Artículos. Junio 2026.

Hacia un acercamiento holístico a la salud como patrimonio 
María Fuentes Caballero | médica, partera y educadora de la salud 

 RESUMEN En este artículo exploramos y exponemos el patrimonio en y para la salud, centrándonos en el contexto andaluz, en relación con los saberes y las prácticas populares. Para ello, debemos contextualizar y resignificar los términos de salud y patrimonio en la actualidad. Partimos de una visión holística de la salud y de la consideración de un origen de esos saberes y prácticas, tanto presentes como pasadas, vinculado a lo que denominamos el “legado matrilineal”, término complementario al de patrimonio. Mostramos cómo las estructuras de poder social han definido y gestionado tanto la salud como el patrimonio, así como la paradoja existente entre lo que el propio sistema propone como determinantes de la salud pública y el desarrollo de su gestión. Recuperamos, desde la experiencia y memoria personal, el contenido del legado matrilineal en salud, tanto en la cultura popular como en los hábitos y prácticas cotidianas, que van desde el territorio y su gestión-expresión en lo agroalimentario, a la población con sus costumbres y rituales culturales. Con los objetivos de no perder la memoria, recuperar algunas de ellas para el presente y actualizarlas y ampliarlas para la cultura y el bienestar futuro. Por último, describimos la construcción actual en Andalucía por parte de los colectivos ciudadanos de nuevos contenidos a esos legados, abriendo así la puerta hacia un futuro que preserve a un tiempo nuestra identidad desde el pasado, lo integre y lo amplifique con dignidad. Towards a Holistic Approach to Health as Heritage ABSTRACT We explore and present the so-called health heritage of our country, Andalusia, in terms of both knowledge and popular practices. To do this, we must contextualize and restore meaning to the terms health and heritage in the present day. We introduce the term holistic health, and considering the origin of its knowledge and practices, both present and past, we propose the term matrilineal legacy as complementary to the term heritage, with the aim of looking at the reality of 21st century Andalusia and to understand it in all its human dimension. We show how social structure/power has defined and managed both health and heritage. We also highlight the paradox between what the system itself proposes as factors determining public health and the development of its management in this regard. Likewise, we recover the memory of the content of heritage and matrilineal legacy, both in popular culture and in everyday habits and practices, ranging from the territory and its management and expression in agri-food, to the population customs and cultural rituals. With the objectives of not losing our memories, recovering some of them for the present, and updating and expanding them for the future culture and well-being of Andalusia and the world. Finally, we describe the current construction, by citizen groups in our land, of new contents for these patriarchal and, at the same time, matrilineal legacies, opening the door to a future that preserves our past identity, integrating and amplifying it with dignity. La salud es la plenitud armónica del individuo y de la comunidad de los individuos La salud es un patrimonio personal, familiar, comunitario, universal. Se nos ha olvidado. Inundados de impactos llamados información, mil consignas enviadas desde toda clase de dispositivos audiovisuales, una farmacia en cada esquina, de vez en cuando un herbolario, miles de fármacos anunciados como si se tra taran de la “píldora de la felicidad”, en venta como si fueran el último perfume de moda. Ofertas inacabables en las redes con toda clase de recetas mági cas para aliviarse, curarse, para ser más feliz. A la par, en la Unión Europea el suicidio es la primera causa de muerte en jóvenes de entre 15 a 29 años (Ministerio de Sanidad 2023). En España, más de la mitad de la población mayor de 15 años declara padecer alguna enfermedad o problema de salud crónico, y entre el 15 % y el 20 % de la población infantil presenta al menos una enfermedad crónica (INE y Ministerio de Sanidad 2023). El consumo de psicofármacos en España se sitúa entre los más elevados de Europa: aproximadamente el 22 % de la población adulta consume este tipo de medicamentos (Teruel Muñoz 2023; OCU 2024). Siguen siendo bajos los índices de lactancia materna, mien tras van aumentando los partos quirúrgicos y la lactancia artificial, de la mano de más enfermedades infantiles autoinmunes y crónicas. La segunda causa de muerte en Europa y la cuarta en España es el sobreconsumo de fármacos (Gervás y Pérez Fernández 2013). El gasto sanitario es el más alto de la historia -más de 100.000 millones de euros en 2024- y, del mismo, un 25 % es en medicamentos (Laporte 2024). Todo ello en la lla mada “sociedad del bienestar”. Estos datos deberían bastarnos para pre guntarnos qué está pasando: ¿es más saludable una sociedad cuanto más invierta en fármacos? ¿es razonable gastar la cuarta parte de nuestro pre supuesto sanitario en la industria farmacéutica y al mismo tiempo gene rar más enfermedades y más sufrimiento? ¿dónde está nuestro patrimonio en salud y qué hemos hecho con él? ¿podemos recuperarlo? ¿para qué y cómo? Trataré de responder a estas preguntas a lo largo de este artículo desde mi experiencia personal y mi trayectoria profesional como médica y educadora de y para la salud. 
RELACIÓN ENTRE EL SISTEMA DE PODER Y EL PATRIMONIO EN SALUD 
En relación con la salud, podríamos afirmar que es mucho más lo que nos ha ofrecido la sabiduría popular a lo largo de la historia que la llamada ciencia médica. Término, por cierto, aún en discusión, puesto que no es una cien cia, sino un arte que se sirve de algunos aspectos de la ciencia y también de la tecnociencia para desarrollarse. Ni todo el conocimiento válido está den tro del marco académico y/o institucional ni todo lo que se ofrece desde este puede ser considerado conocimiento válido. Mucho menos, puede ser con siderado siempre como científico. En el intento de reunir dos ámbitos tan apasionantes para mí como son la antropología y la medicina, me doy de bruces con algo que atraviesa toda la historia de la humanidad: el intento por parte de cualquier sistema de poder imperante de apropiarse del saber y del conocimiento. Obviamente, para ejercer cualquier función útil en la sociedad, se requiere una formación, una cierta especialización, y por tanto se entiende que hayan existido desde la noche de los tiempos los roles sociales que se ocupaban en las diferentes sociedades humanas del cuidado de las personas enfermas: desde la chamanería y la brujería, el sacerdocio, pasando por el curanderismo hasta la medicina. Sin embargo, hay un amplísimo saber popular en toda cul tura que permite aliviar, cuidar, prevenir la enfermedad e incluso recuperarla, sin que sea precisa siempre la presencia de la persona experta. Incluso en muchos lugares y momentos, el aislamiento geográfico o la situación sociopo lítica han obligado a prescindir de estas figuras sin que eso se haya traducido necesariamente en un empeoramiento de la salud de la población. Sin embargo, no podemos limitarnos a nombrar en manos de quién está oficialmente asignado el cuidado de la salud y la enfermedad en una socie dad, porque seguiríamos manteniendo una concepción muy estrecha del término salud. Si nos detenemos en la palabra patrimonio, la etimología nos arroja una luz que nos deslumbra: viene del latín patri (“padre”) y monium (“recibido”), es decir “lo recibido por línea paterna”. Deslumbra porque estamos preci samente indagando en el concepto salud, que a lo largo de toda la histo ria estuvo mayoritariamente a cargo de las mujeres. De manera que, para hablar del legado histórico sobre la salud, usar la palabra patrimonio podría ser paradójico. Es tan paradójico que daría pie a un análisis muy intere sante sobre el contenido real de ese legado, su desarrollo en la historia de la humanidad y cómo la estructura patriarcal en la que nos movemos, y que es también el legado de miles de años de historia, se encuentra en el nudo de esta paradoja. Hasta 1974, la definición de salud era la ausencia de enfermedad. Y, tras las investigaciones de teóricos en salud pública como Lalonde (1974), Salleras Sanmartí (1991) o Piedrola Gil, se llega a la definición aún vigente de la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Salud es el más alto estado de bienestar físico, psíquico y social, y de capacidad de funcionamiento que permitan los factores sociales en los que vivan inmersos el individuo y la colectividad” (Piédrola Gil et ál. 1991, 5). A pesar de esa definición –que, de ser llevada a la práctica por los sistemas de salud pública de todos los países, supondría un aumento de los nive les de salud inimaginables, y a la vez un ahorro incalculable en inversiones sanitarias–, el sistema patriarcal que heredamos, sostenemos y padecemos, lleva en su propia semilla la contradicción y la perversión de ese axioma. Y es precisamente a causa de la gestión inspirada en los valores patriarcales Modelo de salud pública de Lalondede rentabilidad, poder, consumo y superepecialización, que nuestro sistema sanitario está herido de muerte, y el nivel de salud de la población cae en picado en las últimas décadas. Sin embargo, si vamos un poco más allá, hemos de reconocer, como se ha señalado anteriormente, que han sido en su mayoría las mujeres las depo sitarias y transmisoras del cuidado de la salud en el cotidiano, en las fami lias; depositarias del saber popular, que han ido acumulando gracias a su observación del entorno, a su función histórica de parteras y sanadoras, y a su propia necesidad como mujeres y cuidadoras de la prole (Ehrenreich y English 1981). Desde esa realidad, cabría preguntarse si debería hablarse de saberes patri moniales sobre la salud, o más bien de legado matrilineal de los cuidados de salud. Tenemos experiencias recientes de comunidades rurales en nuestro país que, por diferentes motivos socioeconómicos, no han tenido la cober tura de ningún sistema de salud organizado en lo cotidiano y, sin embargo, sus habitantes a lo largo de décadas no han padecido enfermedades o en muy bajo grado de incidencia. Usando sólo los recursos de la observación del entorno, la sabiduría de las mujeres y la farmacopea popular de la flora del lugar (Cañada Zorrilla 2007). Es tan amplia la literatura al respecto, que pareciera inútil toda alusión a la misma. Sin embargo, ya en el siglo XXI, y sólo tras apenas medio siglo de predominio de la medicina tecnocráctica, nombrar palabras como sana dora, partera, curandera, sigue siendo altamente sospechoso de ignorancia, prejuicios, falta de rigurosidad cuando menos. Si además usamos términos como naturopatía, medicina natural, homeopatía, medicina china, en nuestro país podemos encontrar toda clase de epítetos en ciertos círculos, que van del menosprecio a la difamación. El término de pseudociencia se ha acuñado muy recientemente en nues tra historia. Precisamente suele venir usado por personas ignorantes de lo que es cada una de esas ramas del arte de la curación. Ramas que tienen su origen en raíces y troncos mucho más antiguos que la llamada ciencia médica, recién llegada aún a la historia de la humanidad. Esas raíces se remontan a milenios en todo el globo terráqueo: desde Mesopotamia a Egipto, China, Japón, India, a las solo centenarias y más recientes (la antigua Grecia, Roma, la tradición árabe-andalusí, por no hablar de todas las culturas precolombinas al otro lado del Atlántico). Analizar este fenómeno sería tal vez parte de otro artículo en otro con texto1. Pero es obligado citarlo aquí, puesto que el término holístico es objeto asimismo de esa crítica feroz e ignorante. Y mi propia trayectoria como médica y profesional de la salud familiar y pública me lo exige. Parto en casa. La partería es el modelo de cuidado de la salud que acompaña a las mujeres de manera integral durante el embarazo, el parto y el posparto 
ORIGEN DEL LEGADO. PATRIMONIO MATRILINEAL. DE LO MICRO A LA MACRO 
Mi legado me lleva obviamente a mi origen familiar, social, geográfico e his tórico: Sierra Mágina –al sur de Jaén–, años 50 y 60 del siglo XX, familia y sociedad campesina olivarera, con un analfabetismo del 80 al 90 % de la población, especialmente la femenina. Economía de supervivencia sin horizontes de progreso cultural ni económico ni para adultos ni para jóvenes. Emigración masiva hacia Europa o zonas industriales de la Península. Sin teléfonos; a lo sumo, una centralita para todo un pueblo, que sólo se usaba para emergencias. Familias disueltas, partidas o, como denominamos actualmente, desestructuradas: hombres que emigran de manera tempo ral o indefinida permaneciendo en los pueblos las madres, abuelos y abue las, hermanos y hermanas, novias, esposas, hijos e hijas, con necesidad de noticias y contacto con su hermano, novio, hijo, esposo, padre. En casi cada barrio o pueblito había unas pocas personas que podían escribir y leer correctamente. A veces una sola, a veces ninguna. Menos aún que además quisieran poner ese saber a disposición de los demás, al servicio de lo comu nitario. Mi madre fue una de ellas. Una niña –como la mayoría en la época que, a los 13 años, estuvo obligada a dejar la escuela y adquirir múltiples responsabilidades de adulta. Pero era inteligente, había aprovechado muy bien su instrucción escolar primaria, tuvo siempre curiosidad por el saber; y su capacidad de aprendizaje y generosidad le alcanzaba para ofrecer todo eso a su entorno. Se convirtió en la persona que más cartas leyó y escribió para las otras personas en un pueblo de 5.000 habitantes. Hasta que descu brió que sería menos cansado, y mucho más satisfactorio y útil para el con junto, enseñar a hacerlo. Yo fui testigo en la mesa camilla de nuestra casa de todo ese ir y venir de mujeres de todas las edades buscando, en primer lugar, ayuda para comunicarse con sus seres queridos, para luego avanzar con ilusión hacia su propia capacidad de hacerlo de manera autónoma. Con apenas 7 años, además de testigo, me convertí en su “cómplice”. Mayores que me reclamaban en sus casas para leerles y escribirles cartas. Más tarde, niñas y niños también necesitaron de mi ayuda. Eran descendientes de quie nes se habían ido y debían sustituirles en las tareas del campo, ayudar en la crianza de las personas mayores o en cualquier otro trabajo que contribu yera a la economía y supervivencia familiar. No podían seguir su escolariza ción con normalidad. Esta experiencia fue muy poliédrica, con infinidad de matices. Me descubrió la existencia de diferentes clases sociales (algunas no estaban obligadas a emigrar y abandonar su casa y sus familias, mientras otras muchas otras sí); que esa misma población no sólo carecía de recursos económicos sino también de muchos otros, entre ellos, el más elemental para mí entonces: el de la lectoescritura. Algo que para mi familia era natural (la posibilidad de comunicarse con seres amados a distancia), para la mayoría de la pobla ción era sencillamente inaccesible. Con esta labor fui depositaria de multitud de noticias, expresiones, reflexiones, preguntas de personas adultas para otras… y, sin apenas percatarme, fui adquiriendo conciencia de la econo mía, lo rural, lo urbano, lo industrial, la ignorancia, la cultura, la soledad… de cómo la vida toda era un entramado. Todo estaba estrechamente entre tejido, hasta el punto de entender cómo la alegría, la tristeza, las noticias buenas o malas, las dificultades... podían generar bienestar o malestar, sufri miento o felicidad. A veces, sólo ver la expresión de sorpresa, satisfacción, pura felicidad en sus caras cuando conseguían descifrar por sí mismas una letra, una palabra o una frase, era toda una revelación. Esa vivencia quedó en mi memoria, formando parte del sustrato de quien soy. Del patrimonio de mi origen. Debería decir con más precisión mi legado matrilineal que marcó mi vida para siempre. No en vano, posteriormente, en etapas cruciales de mi vida y en diferentes comunidades humanas y geografías, la alfabetización fue siempre una de mis tareas prioritarias que a su vez más me completaron como persona y como médica dedicada a la salud pública y comunitaria. Y es que, en realidad, gran parte del trabajo más eficaz en salud pública y pre ventiva se hace alfabetizando a la población en el ámbito de la salud. De ahí que mi práctica como médica de salud familiar y comunitaria (fun damentalmente desde el Centro de salud Artemisa, sito en la localidad de Arcos de la Frontera en Cádiz y que dirijo desde hace 35 años) haya sido siempre un entramado difícil de delimitar entre la práctica asistencial indivi dual y la educación en y para la salud. Ha sido en mi trayectoria profesional fundamental la formación en salud dirigida a diferentes colectivos ciudada nos, desde mujeres de barrios populares en las escuelas de alfabetización de personas adultas a grupos de mayores, niñas y niños en escuela pri maria, jóvenes adolescentes en institutos, personas universitarias en forma ción, así como profesionales de la salud y los servicios sociales. En todas las capas sociales, en todos los niveles académicos. Mi objetivo ha sido no sólo ampliar la información y la formación de salud entre la población y los profesionales sanitarios, sino formar y generar auténticas agentes de salud que provocaran un efecto multiplicador entre la población. La OMS define agente de salud como una figura no estrictamente sanitaria, pero cercana a la población, que dinamiza y es puente entre los servicios de atención e información sanitaria y social y dicha comunidad, cuyos objetivos son edu car, prevenir y promover estilos de vida saludables, y ayudar a la población y liderarla para empoderarse desde sus propios recursos, y facilitándoles el acceso a los recursos sociosanitarios (OMS 2019). Esto debería incluir ayu dar a recuperar la memoria y la sabiduría ancestral de cada comunidad, es decir, las prácticas, hábitos, rituales, artes y, en definitiva, el patrimonio cul tural material e inmaterial de la población relacionado con los cuidados, el bienestar y la salud comunitaria. Un patrimonio que incide en su bienestar y que puede incluir desde un ritual funerario, que permita encauzar y proce sar el duelo de manera colectiva, hasta un baile o canciones, que ayuden a expresar y canalizar las emociones que impregnan el cotidiano en lo indivi dual y en lo colectivo del ser humano. Estamos asistiendo a una medicalización creciente de todos los momentos de la vida: se dan psicofármacos de manera habitual a personas que aca ban de perder a un ser querido (sea por muerte, separación o divorcio), se medicaliza sistemáticamente el momento del nacimiento-parto y se institu cionalizan los llamados “protocolos” médicos como sustitución de rituales ancestrales ausentes o despreciados en nuestra civilización, dejando a la población en la soledad, en aislamiento emocional, en estado de anestesia cronificada de emociones y sentimientos, situación generadora de angustia, con síntomas psicofísicos, que es caldo de cultivo subyacente a la inmensa epidemia creciente de ansiedad en todo Occidente (Davis-Floyd 2009).
SOMOS SERES BIOPSICOENERGÉTICOS. BASES DE UNA VISIÓN HOLÍSTICA DE LA SALUD Si la salud es considerada por la OMS como la conjunción del estado de bienestar físico, psíquico y social, los determinantes de salud así lo han con firmado. El modo de vida y el medio ambiente condicionan en casi el 80-90 % la salud de la población (OMS 2025). Mientras tanto –en una nueva e inex plicable paradoja–, la mayor parte de la inversión pública de los gobiernos occidentales en salud se concentra en los sistemas asistenciales y sanita rios. De ese gasto sanitario público, en España la atención primaria tan solo representó alrededor del 14 % (Ministerio de Sanidad 2024). Desconocemos los datos de inversión pública en educación de salud porque las cifras no se presentan desagregadas. El término “holístico” procede etimológicamente del término griego Holos, que significa la totalidad. Totalidad no sólo en el sentido de la suma de las par tes, sino fundamentalmente de la interacción entre ellas. En un sistema vivo, no es posible comprender una de sus partes sin tener en cuenta al conjunto porque, tal y como sucede con los seres humanos, en el momento en que se entra en contacto con otro ser o parte distinta, dejas de ser el que eras para crear o entrar en contacto con otra parte de la realidad. La física cuántica está ampliando enormemente esa idea que podemos explorar sobre todo cuando se adentra en el concepto de campo. Autores como Pert (1997), Lipton (2016) o Ballester Rodés (2024), lo exploran ampliamente aplicándolo al mundo de la medicina, la neurología, la psicoinmunoneuroendocrinología, la salud. Si acudimos a otras definiciones de salud, una de las más holísticas es la del doctor Jordi Gol y Gorina, que propuso en los años 70 del siglo XX2: “Para mí, salud es la plenitud armónica del individuo y de la comunidad de los indi viduos. Por ello soy no solamente partidario, sino también uno de los padres de aquella definición de salud que la entiende como aquella manera de vivir que es autónoma, que es solidaria y que es gozosa” (Borrel Carrió 2005). ¿Cómo es posible que, con ese reconocimiento explícito, proveniente del ámbito científico-médico más académico y reconocido, esta visión de la salud fuera completamente negada y olvidada en nuestra formación como profesionales de la salud y en nuestra práctica médica? Responder a esta pregunta me ha llevado la mitad de mi vida profesional. Me resistía desde la ingenuidad de mi profunda vocación a aceptar que fuera sólo por motivos económicos. Por supuesto es más complejo. Por eso he precisado otra mitad de la vida, mucha investigación, alguna valentía y la necesidad de divulgarlo en mis publicaciones para procesarlo. Porque eso que se expone sólo en unos cuantos números y en unas pocas frases tiene el alcance de resumir fríamente la explicación de muchas injusticias y sufri miento humanos inútiles. Porque habla de lo que se hace y del sinsentido de un gasto desproporcionado en lo que no es la causa de las enferme dades. Porque también niega, obvia y olvida una vez más que la salud no depende ni es patrimonio del sistema, sino de las personas, de la comuni dad. Patrimonio inmaterial, valiosísimo, invaluable y holístico. Y ya podemos añadir: y legado matrilineal. Como he comentado antes, mi legado personal y familiar me condujo, sin yo saberlo, a comprender el cómo y el porqué de los niveles de salud de la población y, sobre todo, a la necesidad de hacerlo en contacto directo con las La salud se entiende como aquella manera de vivir que es autónoma, que es solidaria y que es gozosa (Borrel Carrió 2005) Físicos Alimentación Ejercicio Respiración Relajación Actividad-Descanso Agua Tóxicos Energías libres Sexualidad Agresiones Accidentes Embarazo Parto Nacimiento Lactancia Psíquicos Relaciones Autoestima Creencias Expresión de emociones Estrés Roles familiares Miedos Soledad Autonomía Sociales Cultura Estudios Paro Trabajo Política Agricultura Economía Redes sociales Guerra Dependencias Malestares Embarazo Parto Nacimiento Lactancia Contaminación Factores determinantes de salud Aspiraciones Expectativas Ocio Contaminación Sistema sanitario personas. También contribuyó a centrar mi trabajo, a desvelar de qué y de quién dependía la salud de la población, de cómo estaba totalmente entre tejida con su manera de vivir, sentir, pensar y actuar, y desde ahí, cómo pre servarla y recuperarla. En realidad, nadie puede curar a nadie. Los antiguos griegos ya hablaron de la Natura Vis Medicatrix: sólo la propia naturaleza puede curar (Alfonso 1976). Basta con ofrecer las condiciones adecuadas para poder reorganizarse, resetearse, recuperarse, curarse. En cualquiera de los múltiples foros en que he intervenido sobre salud y sus condicionantes, he convocado frecuentemente al público de la sala a enu merar conjuntamente en una “tormenta de ideas” qué aspectos de la vida les hacían sentirse mejor, peor, sufrir, avanzar… en definitiva, los aspectos que pudieran asociar a lo que entendemos como sentirse bien o sentirse mal. Miles de personas, de cualquier nivel académico o socioeconómico, cien tos de grupos humanos, en cualquier parte del país, del continente, repetían una y otra vez los mismos. En la tabla adjunta, los enumeramos y clasifica mos según su propia intuición o deducción en tres bloques: físicos, psíqui cos y sociales. Con el objetivo de mostrar a la población en general, y a la academia en particular, la idea del sentido holístico de salud, diseñé un sencillo esquema para un pequeño artículo3 que realicé antes de acabar mis estudios de medicina y que estaba inspirado en los grandes filósofos y médicos que nos precedieron y que fueron recuperados en el siglo XX por la medicina antroposófica (Steiner 1980). A pesar de todo lo dicho sobre el paradigma biopsicosocial reconocido aca démicamente en la medicina en torno a la salud, en nuestras facultades de medicina, ya avanzado el siglo XXI, se sigue transmitiendo un discurso epistemológico basado en el reduccionismo materialista y organicista. Sin embargo, en la calle, la consulta, las familias, en cualquier grupo humano donde intervengo, se entiende inmediatamente que es irreal ese concepto de salud y enfermedad. Y, al igual que los factores que intervienen en el estado de salud se reconocen de forma inmediata y ágil, también se com prende fácilmente que lo físico, lo psíquico y lo energético se encuentran íntimamente entrelazados. Se entiende que son tres dimensiones que com partimos con todos los reinos de la naturaleza: el físico con el mineral; el energético con el mineral, el vegetal y el animal; y el psíquico con el animal. Hasta donde sabemos hoy. Además, existe una dimensión que sólo reco nocemos actualmente en los humanos: la espiritual; o la conciencia o el yo. Sólo el ser humano es consciente de sí mismo. Sólo el ser humano puede observarse, pensarse, sentirse como ser único y parte de un todo, puede comunicarse verbalmente, elaborar ideas, conceptos, transmitirlos y crear y generar una cultura que trasciende. Toda esa complejidad es. Y condi ciona, para bien y para mal el sentir, el pensar y el vivir del ser humano, con todas las consecuencias que de ello se derivan. En sí mismo y en inte racción con sus semejantes. Es incomprensible que toda esta compleji dad no encuentre cabida en nuestro paradigma actual médico hegemónico y filosófico; mucho menos en nuestro sistema médico. Sencillamente, se obvia, no existe. A lo sumo que llegamos en ciertos ámbitos en las últimas décadas es a nombrar el estrés como causa posible de influencia en cier tas enfermedades. Y se deja para los “pseudocientíficos” el resto. Es decir, una realidad aplastante: que somos seres biopsicoenergéticos con con ciencia, que cada una de esas dimensiones nos afecta, nos diseña, nos lleva hacia la enfermedad y/o la salud, seamos o no conscientes de ello. Tal vez esto explique por qué mucho más de la mitad de la población mun dial sigue buscando curación, alivio, bienestar y paz más allá de los lími tes que marca el sistema, aunque este mismo descalifique, critique, ignore y menosprecie esa búsqueda, por otra parte, legítima, comprensible y, fre cuentemente, útil. 
DE LOS SABERES Y PRÁCTICAS PATRIMONIALES A LAS PRÁCTICAS Y SABERES MATRILINEALES. DEL PASADO AL FUTURO 
En nuestro sur, Andalucía, tradicionalmente ligado a la tierra, con una fuerte importancia del campesinado, y con modos de vida y culturas milenarias, aún podemos encontrar muchos vestigios de los saberes populares vincula dos a la salud, el bienestar y el cuidado de las personas. Cada vez menos, es cierto. Porque la memoria se está perdiendo, entre el menosprecio general hacia lo que se considera superstición, ignorancia o creencias mágicas, y la invasión de nuevas “nuevos dogmas” y la sobreinformación –no siempre fiable– a través de las redes. Si tomamos como referencia los ya mencionados factores determinantes de salud contemplados por la OMS, encontramos en la cultura andaluza sabe res y formas de vida que los sustentan. No los nombraremos todos (segu ramente hay muchos más de los que mencionemos) ni los analizaremos. Únicamente, recuperaremos algunos para la memoria. Nos detendremos básicamente en varias dimensiones de nuestra cultura: los saberes relacionados con la alimentación/sistema producción agrícola; las formas de sociabilidad; y la reproducción/cuidados. Revisando nuestras tradiciones culinarias y gastronómicas, encontramos auténticos saberes que, si fueran cuidados, recuperados, difundidos y valo rados como se merecen y necesitamos, podrían acabar con muchas de las enfermedades más frecuentemente asociadas a las sociedades industria lizadas. Los actuales estilos de vida, sin tiempo para cocinar, el sistema mundial de producción y distribución de alimentos, unido a los intereses de las grandes cadenas comerciales alimentarias, los trust agroalimenta rios, la industria del ocio, con la ayuda de los medios de comunicación... están acabando con esa riqueza ligada al patrimonio de la alimentación. Podemos reconocer algunas costumbres y usos que están en declive o directamente hemos perdido. Asombra ver que los higos caen de las higueras y nadie los recoge, mien tras que los pocos que pueden comprarse no tienen sabor alguno. Lo mismo sucede con los higos chumbos, ya casi desaparecidos a causa de la terrible plaga de la cochinilla. Las moras ni se ven, ni se cogen, ni se comen. Las naranjas se ven tiradas en muchísimos lugares en nuestro sur sin que nadie se tome el trabajo de recogerlas. Mientras se compran a precio de oro en las zonas industriales y en Europa. Y así una larga serie de alimentos de primer orden, cuyo valor nutricional es indiscutible, que se desconocen, ignoran o menosprecian. El valor económico, nutricional y de salud de cualquiera de esos productos frescos (como los de la verdolaga silvestre, las alcaparras, los alcaparrones, los espárragos...) no es despreciable. Apenas quedan ves tigios de esas prácticas saludables y valiosas. Otra tradición muy arraigada en la cultura alimentaria andaluza es la matanza. Las matanzas, tan comunes en nuestra infancia de los años 50 y 60, incluso de los 70 y los 80 del siglo pasado, en ciertas zonas de Andalucía, eran ritua les que no sólo consistían en la elaboración de alimentos de muy alta calidad nutricional para la familia, que además ampliaban los recursos de la econo mía doméstica, sino que añadían un componente invaluable como patrimo nio de salud comunitaria: la reunión y celebración de la familia en torno a la matanza, la fiesta y la alegría compartidas con el vecindario y las amistades durante días. Aunque las grasas animales estén tan denostadas en la cul tura actual de “lo light”, está más allá de toda discusión que son infinitamente más saludables que todo lo que se comercializa en comidas ultraprocesa das, precocinadas, con carne proveniente de granjas industriales, embutidos elaborados con conservantes, colorantes y otros ingredientes… formas de producción de alimentos que nos llevaría a un tema tan amplio como revela dor que es el de la alimentación actual (Olea 2025). Lo resumiremos en que las consecuencias del actual sistema agroalimenta rio y de los hábitos de consumo de la población al respecto son generado res de múltiples enfermedades que van desde la infertilidad a las alergias de todo tipo, enfermedades autoinmunes, cáncer, Alzehimer, pasando por diabetes, obesidad o hipotiroidismo (Porta 2018). Es de tal calado que los expertos en salud pública hace décadas que advierten que sólo mejorando la política y educación agroalimentaria se podría hacer desaparecer y/o mejo rar en un 80 % la mayor parte de enfermedades actuales, llamadas enferme dades de la civilización. Las amplias, profundas y diversas consecuencias de este sistema agroalimentario van desde las macroeconómicas a las econo mías familiares, los niveles de incidencia de enfermedades crónicas, el gasto público sanitario, los niveles de sufrimiento entre la población… Si enfocamos sobre lo que aún preservamos del patrimonio-legado matrili neal relacionado con la alimentación, nos queda mucha riqueza: el gazpa cho, las aceitunas, los encurtidos, el salmorejo, el ajoblanco, los espetos de sardinas, la pipirrana, la porra, las migas, las gachas, mucha de la repostería casera y de tradición andalusí... Un amplio patrimonio gastronómico anda luz basado, fundamentalmente, en la rica tradición hortícola y pesquera. Tenemos la responsabilidad de seguir preservando y ampliando ese patri monio y recuperar en lo posible los saberes relacionados perdidos. En relación con la recuperación de este conocimiento, y en aras de garan tizar una alimentación saludable, es importante señalar la conveniencia de fomentar la agroecología que, a su vez, garantice la conservación del patri monio agrario vinculado a este modo de producción. No podemos apoyar nuestro patrimonio de salud sin revisar, reconvertir y apoyar el desarrollo de todo el sector agroalimentario hacia lo ecológico, porque, sin esas con diciones de producción los alimentos perderían todo su valor nutricional y, por tanto, su riqueza esencial para clasificarlo como patrimonio de salud. Por otro lado, la agroecología supone una oportunidad para la recupera ción de los núcleos rurales y la empleabilidad de las mujeres con la apari ción de pequeñas empresas relacionadas con el sector agroalimentario, o la ganadería extensiva en un intento de dignificar y revitalizar el campesi nado y la vida rural. En relación con hábitos y usos culturales que repercuten positivamente en la salud de las personas destacamos las formas de sociabilidad, algunas características de Andalucía. Sencillas costumbres, que formaban parte del estilo de vida y que han desaparecido o son excepcionales, como las sillas “a la fresca” en la puerta de las casas durante los veranos de nuestra infan cia, los juegos en la calle, vinculados a canciones populares, bailes, historias cotidianas, los cuentos de los mayores en torno a la “lumbre”… costumbres que favorecían varios aspectos simultáneamente: la transmisión oral de la cultura, la comunicación intergeneracional, el alimento de la imaginación, la expresividad de las emociones, la socialización en un contexto protegido... Sin embargo, aún quedan muchas fiestas y rituales ligados al folklore anda luz que nos reclaman su atención y la responsabilidad de preservarlas, visi vilizarlas, dignificarlas y potenciarlas. Reflejan esa inmensa capacidad del pueblo andaluz de transformar en motivo de encuentro, celebración y alegría su dolor, sus pequeñas y grandes miserias. La sabiduría ancestral de nuestro pueblo tal vez conocía, sin saberlo, la clave de lo que la ciencia ha ido mostrando: que todas esas prácticas no eran casuales, ni rituales meramente folklóricos, sino que tenían un sentido y un propósito. La neurociencia actual muestra la existencia de los “neurotrans misores del bienestar u hormonas de la felicidad” (Maris 2017). Es decir, un flujo de endorfinas, serotonina, oxitocina, dopamina, etc., todas ellas liga das de un modo u otro a la vida al aire libre, la comunicación e interrelación entre personas, el baile, la música, el juego, los rituales religiosos, las creen cias, el sentido trascendente de la vida. A su vez, todas ellas, generadoras de bienestar, alegría, relajación, empatía, bajada de cortisol, y por tanto de gran poder antiestrés, con todas las consecuencias que se derivan de ello: bajada de tensión arterial, mejora del estado anímico y disminución de ansie dad, analgesia natural, aumento de la capacidad de conexión, comunica ción y vinculación, mejora del sueño y el descanso, aumento de la memoria, aumento de la relajación, mejora de la empatía y las relaciones humanas… Por último, detengámonos en el ámbito de la reproducción y los cuidados. Hemos pasado de un sistema de cuidados, característico sobre todo del mundo rural, centrado en redes de apoyo de mujeres (madres-abuelas-veci nas), “la familia extensa”, en torno al hogar, a un modelo de familia nuclear, urbana e industrial, aislada, sin redes de apoyo, en una sociedad donde no existe un sistema de conciliación laboral y familiar real en el que tengan cabida el trabajo de cuidados, que continúa invisibilizado. Que el trabajo de cuidados, que sigue recayendo en las mujeres, no sea reconocido repercute en las personas más vulnerables: las propias mujeres, las criaturas y las per sonas mayores. La desatención a la primera infancia, a las personas enfer mas y dependientes, a las personas ancianas. Nunca se ha dado un valor económico al trabajo de cuidados, quedando invisibilizado, ni se ha valorado como capital social. Vivimos en una situación de abandono de las personas más vulnerables y de grave crisis social. Es lo que se ha denominado “crisis de los cuidados” que ha conducido al actual modelo de institucionalización, donde las tareas que antes se llevaban a cabo en el interior del núcleo familiar se confían cada vez más a especialistas externos (personas cuidadoras de niños y niñas y de personas mayores, personal enfermero…) (Russell Hochschild 2013). Como respuesta, van surgiendo iniciativas protagonizadas por mujeres que responden a las necesidades de cuidados no cubiertas en torno a la idea y la necesidad de acompañamiento, autoconocimiento, autonomía, conciencia del cuerpo, respeto por los propios procesos. Estas mujeres generan su propia cultura de salud: nacen grupos cuyo obje tivo es el de acompañarse en ese camino hacia el bienestar y hacia sí mismas. Mi experiencia en este sentido comenzó en Jerez de la Frontera (Cádiz), con proyectos que marcaron y trascendieron. Es paradigmático el programa Mujer y Salud, que contó con el apoyo del propio Ayuntamiento de Jerez para la promoción de la educación y la prevención de salud con pers pectiva de género. El programa Mujer y Salud nace al inicio de los años 90 del pasado siglo y marca el comienzo de una fórmula de dinamización de grupos de mujeres que hoy continúa extendiéndose. Se inició con la par ticipación de las personas usuarias, y se continuó con la de las profesio nales. Las bases de este programa se sustentan en el nuevo paradigma de salud holística que estamos exponiendo. Posteriormente, se organizaron otros cursos para la formación de “agentas de salud” con la finalidad de que las mujeres asistentes continuaran la transmisión de lo aprendido a la pobla ción. La intención es que sea la propia población la que actúe como cadena de transmisión. Se trata de una experiencia de salud comunitaria desde lo público (que en sus inicios tuvo el apoyo de la administración local) que pudo disfrutar un número amplio de personas, y que, además, más importante aún, pudo trascender y generar un movimiento de educación para la salud que actualmente continúa extendiéndose por toda la provincia de Cádiz4. Nos referimos a la existencia y multiplicación de innumerables colectivos, como círculos de mujeres, grupos de apoyo a la lactancia materna, grupos de consumo en torno a personas que producen alimentos ecológicos, o gru pos de familias que se autodenominan “tribus (seguramente en un intento de recuperar, desde la memoria colectiva, el sentido de “formar parte de” y las redes de apoyo para la crianza con ayuda del grupo). La finalidad es crear espacios donde se atiende las necesidades de cada persona y del grupo en su conjunto, focalizando la atención en los cuidados, en las necesidades, en los procesos personales y grupales; donde el acompañamiento, tanto en la salud como en la enfermedad, sea lo prioritario. Se promueve el desarro llo de la autonomía en la gestión de la salud, desde el conocimiento de los procesos naturales, la prevención y la desmedicalización; el fomento de la “materpaternidad” consciente a través de redes de apoyo mutuo; y se divul gan y ponen a disposición recursos de la “sabiduría popular” para dolencias comunes. En definitiva, el objetivo final es el empoderamiento individual y colectivo, a través de la información y la formación, frente a la dependencia y poder aplastante de la farmaindustria en la gestión de la salud. En esa misma línea, hemos visto cómo procesos naturales como el naci miento y la muerte han sido desplazados hacia las instituciones sanitarias. Se les ha extraído gran parte de su contenido como experiencia humana, familiar y trascendente. Justificados como actos médico-quirúrgicos nece sarios en nombre de la seguridad y el bienestar, se han “profesionalizado” y, con ellos, gran parte del sistema de cuidados (Foucault 1989). Sin negar la ayuda y mejoras que haya podido suponer este desplazamiento, es nece sario reconocer otras consecuencias no tan beneficiosas. Por un lado, se ha transformado el sistema de cuidados público, creado para apoyar y sos tener a la población necesitada, en un sistema que tiene más de mercanti lista, consumista e industrial que de protección de las vulnerabilidades. Este aspecto es fundamental y merece una atención especial, tanto por su ampli tud y profundidad, como por su inmensa repercusión en la salud a corto y largo plazo de toda la población, además de por sus repercusiones econó micas, sociales, antropológicas y simbólicas. Nombraremos algunos de los aspectos más relevantes: desde la cada vez más tecnologizada asistencia a los nacimientos, que ha disparado los partos quirúrgicos muy por encima de lo que la salud pública considera justificado, con todas las graves y numerosas repercusiones y secuelas yatrogénicas sobre la salud madre-bebé (Fuentes Caballero 2021), a unos índices de lactancia materna que, si bien se han recuperado en las últimas décadas desde un modelo dominado por la lactancia artificial en los años 90 del siglo pasado, aún siguen siendo bajos (INE y Ministerio de Sanidad 2023). Las invaluables consecuencias de esta realidad necesitarán muchos lustros para llegar a revelar el trágico y pesado alcance que tendrán sobre la salud y el desarrollo de la sociedad actual y futura. Esta profesionalización de los cuidados se extiende a la crianza, normalizando así que las criaturas pasen la mayor parte de su infancia en centros de edu cación infantil en los que no siempre se proporciona una atención individuali zada, cálida y amorosa que garantice su pleno y saludable desarrollo. Nunca como ahora se había producido la enorme pandemia de medicalización de la primera infancia, con graves repercusiones en el aprendizaje y el desarrollo futuro. Jamás semejante cantidad de trastornos del aprendizaje, enfermeda des crónicas precoces, trastornos psicoemocionales en la pubertad y adoles cencia, incidencia cada vez más elevada de suicidios juveniles. Muy diversos autores, desde mitad del siglo pasado, como W. Reich, venían advirtiendo de esta situación (Odent 1986). Es la crisis de los cuidados ya mencionada lle gando a la versión seguramente más cruel de lo que realmente es la cultura patriarcal en el cotidiano: el abandono de las personas más vulnerables de la sociedad (criaturas y mayores, personas enfermas o con limitaciones y/o dependencias). Llámese hospital, centro de educación infantil, residencia de ancianos, sistemas sociosanitarios “externalizados”... todos ellos deberían ser revisados en profundidad y reformulados. Cuestión imposible si no se refor mula el sistema en su conjunto: la real conciliación de la vida laboral y familiar, la visibilización y puesta en valor del trabajo de cuidados. Donde los sistemas de atención y cuidados sociosanitarios puedan ser suficientes, públicos, de calidad, coordinados y apoyando a las familias en sus necesidades. Desde el nacimiento a la muerte. Porque esa es la última y más trascen dente de las experiencias humanas, que está siendo desposeída de los cui dados que, sin ser perfectos ni profesionales, la dotaban a lo largo de toda la historia de significado, respeto y dignidad. Hacer el tránsito en compañía de la gente que amas, en tu espacio vital, en tranquilidad y seguridad. Con los rituales que las creencias y la necesidad de cada quien pueda necesitar. Con esta inspiración, y desde el bagaje de décadas trabajando en esa direc ción, nació hace un año, y se está desarrollando una iniciativa andaluza y gaditana en Arcos de la Frontera, con vocación de construir y darle forma a un proyecto intergeneracional, insertado e integrado en el territorio que acoja personas, iniciativas y sueños desde y para el legado de bienestar, desarro llo y salud comunitarios, la Fundación Marta T.F.Tejiendo Futuro. La forma en que una sociedad recibe y despide a sus integrantes define los valores que como civilización sostienen el recorrido entre ambos momentos. Y ese es el auténtico legado a preservar, a recuperar, a ampliar, a dignificar. Llamémosle patrimonio, legado matrilineal, o sencillamente legado humano.
 BIBLIOGRAFÍA
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Este trabajo surge de algo vivo. una experiencia personal y profesional de, como y para mujeres.
De eso se trata:
De la experiencia vivida. de las creencias, las preguntas, los sueños, el dolor, la soledad, los miedos, la valentia, las reflexiones, el placer, las contradicciones, la ignorancia, la sorpresa. Y pese a todo, también de la cursiosidad y el impulso por vivir, descubrir, aprender, a cualquier edad, en cualquier situación.
Y desde ahí, ir reencontrando el sentido y el valor de lo que llamamos salud. Darle contenido real, cotidiano, comprensible y realizable desde cada una, con la ayuda de las otras.
                      del libro "Mujeres y Salud desde el Sur"





Desde el Centro de Salud Artemisa ofrecemos: 
Un servicio de consulta médica-terapéutica, basada en una perspectiva holística y tratamientos biológicos y recursos naturales.
En ella, la- el usuari@ es atendid@ en sus aspectos físicos, psíquicos y sociales. Y desde una perspectiva de género.

Utilizamos fundamentalmente como recursos terapéuticos:
           la homeopatía

           la biodescodificación
           la dietética

           la naturopatía

           la psicoterapia de apoyo

           la información.
Todas ellas validadas por la OMS como recursos terapéuticos probados científicamente. 
La media de tiempo dedicada por consulta individual es de 45 minutos a dos horas.
De igual modo, ofrecemos una consulta maternoinfantil de seguimiento de embarazo, preparación a la mater-paternidad, apoyo y orientación en la lactancia, postparto y crianza. Con los grupos terapéuticos correspondientes.

Por otra parte, ofrecemos los siguientes Grupos de apoyo:

• A las mujeres y la autogestión de su salud y su vida. Incluyendo aspectos de salud ginecológica, mental, familiar. Una mañana de sábado al mes.


• A la lactancia, el postparto, la crianza, y la familia. Donde asisten las familias, al completo, una mañana de domingo por mes. Dicho trabajo está también inspirado en las directrices de la OMS en materia materno-infantil. Y supone un trabajo de prevención valioso y que redunda a corto, medio y largo plazo en la salud individual de las criaturas, y en la del grupo familiar. 
 

Si desea más información sobre nuestro método, puede consultar el libro: "Mujeres y Salud desde el Sur", Fuentes, M. Editorial Icaria. 6ta edición, Renovada y ampliada en 2020. 
         



Semillas agradecidas, sembradas, sembrando...sembradoras
Este es un material especial, dentro de los especiales.
Por su belleza.
Por su autenticidad.
Por la individualidad presente.
Por el NOSOTRAS, desde el YO
Porque nos refresca a cada YO la memoria ...para el NOSOTRAS
Porque aunque sea imposible trasladar a imágenes el milagro de cada sesión, del espíritu vivo del grupo, y la energía que mueve....tiene el perfume...
del aprendizaje
de la búsqueda,
del gozo, a pesar del dolor.
del compartir,
de la poesía,
la belleza...
del amor en lo cotidiano.
Porque aunque esté dedicado a María....es PARA TODAS LAS MUJERES que a lo largo de más de 30 años habeís pasado por nuestros grupos, en nuestro Centro Artemisa, o fuera, y habéis sido semillas, sembradoras, fruto...para la Vida….
y para las que aún no saben que pasarán, y formarán parte de la siembra.


                                                     
Enlace al vídeo de Agentes de Salud, formación para profesionales de la salud. De próxima realización (Octubre 2016 a Mayo 2018).

Enlace al vídeo de la Conferencia sobre "Alimentación Saludable", en Tarifa. Noviembre, 2.018.

Mujeres al poder. Mujeres con poder. Gest...ion...ando la vida de lo privado a lo público. La salud también es política. La política condiciona la salud. Las mujeres en política, y su salud. Nuevo paradigma de salud, para un nuevo paradigma social. Conferencia en Puerto Real, Diciembre 2.018



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ACTUALIDAD DESTACADA

Manifiesto por las madres

 

MANIFIESTO POR LAS MADRES

Tras 40 años dedicada a descubrir, acompañar y potenciar que EL AMOR ESTE IMPREGNANDO LA VIDA DESDE SU PRIMERA CELULA, como mejor medida para prevenir/curar cualquier clase de enfermedad, sufrimiento o dolor, vuelvo a sumarme a esta declaración colectiva con todo el peso de mi experiencia y mis convicciones. E invito a tod@s a suscribirla, y difundirla....mientras seguimos propiciando que se lleve a la vida  personal y colectiva, en todos sus planos.


Enlace al manifiesto..

Actualidad Postcovid

 POSTCOVID-VACUNAS-EXCESO DE MORTALIDAD.

Aqui tenemos varios videos donde se analiza la pandemia, a posteriori desde los puntos de vista:

  • Aspectos clinicos
  • Epidemiologico
  • Aspectos sociales y eticos
  • Aspectos farmacologicos

 Lo realizan investigador@s de alto nivel en nuestro país, independientes, críticos, fiables. Dr. Gervás, profesor y dr laporte, dr. Novoa., Dra magallón, dr.Silva.Etc. Clarifican ampliamente muchos de esos y otros aspectos.

Pueden ser visionados, y difundidos.